Lasagna-fiasco (II)

Las lasagnas en Londres no me salen, en cualquier otra parte del mundo si, y bien ricas, pero aquí no. Me distraigo.

El primer lasagna-fiasco londinense que protagonicé fue unas navidades hace un par de años, ignoré el necesario paso previo de cocer las láminas de pasta y eso no había quien se lo comiera. A ver, el relleno no estaba mal, pero fue un bochorno de lasagna.

Lo que pasó esta vez fue que no me leí la receta hasta el final y la salsa y el relleno hubiesen requerido de dos horas de cocer y remover. Dos horas que yo no tenía ya que eran las 13:36 cuando me percaté y mis invitadas estaban citadas a las 14:00. Hubiese sido una tremenda desfachatez hacerles esperar 2 horas de preparación y 45 minutos de horneado. Así que marchando una de spaghetti improvisados con sofrito de carne y bacon con canela, romero, albahaca y otros ingredientes ultrasecretos (es decir, todo lo que pilléis) acompañados de salsa de crema agria con anchoas, parmesano y alcaparras.

Plan B

Invitadas que te preparan un postrelicious en un santiamén

Amigos, si alguna vez os invito a comer lasagna ya sabéis que eso no es lo que os serviré.

*Nota pour moi: en el salón entra solazo. Me tengo que acordar de comprar un buen montón de gafas de sol para invitados.

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