Ayer

Ví este libro y decidí, con efecto inmediato y de forma irrevocable, que tenía que ser mío.

Amazon me confirma que pronto estará en mis manos. Bien.

No sé de qué va.

Esta decisión la tomé mientras saboreaba un delicioso capuccino en mi bar favorito del barrio, el Pacific Social, en compañía de la encantadora Mignon, a quien no veía desde hace un montón de años. Un montón enorme.

Y antes de ir a tomar el café probamos en casa la receta del día de El Comidista cambiando algunas cosas, que ya sabéis que a las recetas hay que desobecerlas un poco que si no se hacen con el control. En vez de curry la alegré con cardamomo y romero. Se me olvidó el zumo de limón y la acompañé con polenta y verduras chinas al wok en vez de con quinoa.

Así quedó.

Y siguiendo con este relato desordenado de los hechos os diré que tras el café fuimos a dar un paseo y encontramos una tienda en Mare Street que vende cosas misteriosas y luego vimos un edificio lleno de fantasmas, pero como los fantasmas no se comen no me interesaron mucho.

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