Día de mercado

Me gustan los mercados. En Madrid me pasaba (casi todos) los sábados por la mañana en el de Antón Martín, tenía mis puestos favoritos de frutas y pescados y charlaba con los mercaderes, me hacía ilusión que tras faltar algún sábado a mi cita me preguntasen si me había ido de fin de semana o si había estado mala; normalmente ni una cosa ni la otra, si faltaba es porque estaba haciendo el capullo en algún after.

Aquí en Londres, claro, me fascina Borough Market pero todos sabemos, y si no lo sabíais ya os lo digo yo,  que no hay dios que haga allí la compra de la semana, es un sinsentido de precios. Cerca de mi casa está el mercado de Ridley Road, muchísimo más modesto que el de Borough pero apañao. Un mercado de barrio con puestos a pie de calle y fruteros que parecen que se han comido un altavoz. Aquí podemos encontrar todo tipo de frutas y verduras, pescado fresco y seco, carnes variadas y variopintas, especias y salsas caribeñas y africanas, ropa fea y algunas cosas locas que no sé lo que son.

Todo lo del bol por una libra o por 50 peniques, según corresponda

¡Toma ya, qué bien me han cundido 12 £! Chúpate esa Tesco, tu sección de frutas y verduras no me va a volver a ver el pelo

Como cuando voy a la compra encuentro irresistible probar un poco de todo lo que he traído pues he echado puerros, cebolletas, espárragos, mini berenjenas amarillas, un pimiento rojo, dos chiles, una manzana, el zumo de una lima y un montón de especias al wok y chimpún. Vermicelli para acompañar y poder embadurnar con salsa agridulce de chile y tan a gusto que me he quedado, señoras y señores.

¡Que salgo yo en la foto!

Hay que ir más al mercado, que los super son caros y cambian mucho las cosas de sitio jugando así con nuestra orientación y nuestros sentimientos.

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