De avalanchas y desayunos

Acabo de leer un email que me ha enfadado muchísimo. Una empresa a la que le he enviado mi CV me contesta diciéndome que no he pasado a la siguiente fase de selección debido a que han recibido una avalancha de solicitudes de gente con altísimas cualificaciones y preparados en plan no va más. Es un email tipo, recibo una mínima de seis a la semana bastante parecidos, pero los términos escogidos me han molestado particularmente. Hay días que se está hasta el moño.

Iba a haber contestado usando expresiones como “mala avalancha te sepulte” y similares pero finalmente he optado por seguir formando parte de la sociedad civilizada y enfocar mis energías en preparar el desayuno.

Me ha salido esto. Se llama desayuno avalancha.

Avalancha de panes y bollería variada, avalancha de mostazas francesas, avalancha de frutas, avalancha de huevos revueltos con camembert, romero y pancakes, avalancha de mantequilla de cacahuete, mermelada de naranja y yo qué sé más. Todo ello acompañado de avalancha de tés y zumos de naranja.

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