De mercados y rescates

Imagino que esto que voy a contar pasará en más mercados, tal vez en todos.

Quién sabe.

En Borough Market existe la maravillosa costumbre de intercambiar comida entre puestos, de dar a probar algo delicioso por sorpresa, de que te atiborren la bolsa con panes, quesos, mostazas, tomates o lo que sea para que lo disfrutes en casa. El constante trueque de manjares, además de llenar el estómago, instaura un sentimiento de comunidad que conforta y enriquece. Es familia y así, además, se rescatan viandas que de otra manera acabarían en la basura. Eso si que no.

Este compartir recursos evitando el siempre triste despilfarro funciona y funciona bien. No hace falta quedarse con todo. Lo que te dan de más lo repartes entre los amigos o se lo llevas a alguien que sabes que lo necesita o lo pones, bien empaquetado, en algún punto del mercado donde cuando todo esté recogido vendrá gente a buscarlo. Rescatas comida y rescatas estómagos y no te quedas con lo que no necesitas o no vas a saber usar.

Y me estoy dispersando porque escribo estas líneas mientras escucho el impresentable y peripatético discurso de Mariano Rajoy a propósito de otros rescates, pero de los mal montados, de los que van a marear aún más la perdiz, de los que enfadan porque no van a ir a donde corresponden.

Como tirar comida a la basura.

Pan de aceite de oliva y orégano, pan integral y brownie rescatados de Bread Ahead. Tomates con albahaca rescatados de las sobras de los deliciosos Parma Picnic Boxes que hacemos en el puesto de Mozzarella y Parma Ham. Los huevos fritos, el bacon, el té, la cocacolalight, el aceite de oliva y la mostaza no provienen de rescates.

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