De boquerones (en vinagre)

Los boquerones en vinagre me pirran, me fascinan, me chiflan, me gustan un montón.

De toda la vida.

Allá donde vaya, si están en la carta, los pediré. Esté feliz o triste, los pediré. Sea primera hora de la mañana o bien entrada la noche, si los tienen, los pediré. Si estoy en una habitación de un hotel finolis de Londres, también los pediré. Aunque ello conlleve berrear un potente ¡NOOOOOOOOOOO! mientras Geordon mantiene una dura pugna telefónica con el room service  con intención de aniquilar la presencia de tan maravillosos pescaditos de su ensalada César.

Ensalada César con boquerones en vinagre expresamente apartados. Kensington Hotel.

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